La modificación del reglamento del Pleno del Ayuntamiento de Toledo supone un nuevo golpe a la participación ciudadana. Reducir de 10 a 5 minutos el tiempo de intervención de las entidades ciudadanas declaradas de utilidad pública municipal no es una cuestión menor ni un simple ajuste técnico: es un claro retroceso democrático.
Resulta profundamente preocupante que, mientras desde el Ayuntamiento se habla constantemente de “escuchar a la ciudadanía” y de “fomentar la participación”, las medidas reales vayan precisamente en la dirección contraria. Limitar el tiempo de intervención de las asociaciones vecinales y entidades sociales significa limitar su capacidad para trasladar problemas, propuestas y reivindicaciones que afectan directamente a los barrios y a la vida diaria de la ciudad.
Las entidades ciudadanas no acudimos al Pleno para hacer propaganda ni perder el tiempo. Representamos a cientos de vecinos y vecinas, trabajamos diariamente sobre el terreno y llevamos años cubriendo muchas veces las carencias de las administraciones. Reducir nuestra voz a la mitad es un mensaje político muy claro: molesta la participación cuando es crítica, incómoda o exige responsabilidades.
La pregunta es inevitable: si entienden la participación ciudadana con medidas como esta, ¿cuáles serán las siguientes? ¿Reducir aún más las intervenciones? ¿Poner más trabas burocráticas? ¿Limitar qué temas pueden plantearse? ¿Convertir la participación en un simple trámite vacío y controlado?
La participación ciudadana no puede ser un decorado para las fotos institucionales ni una palabra bonita en los discursos oficiales. Debe ser un compromiso real con el diálogo, la escucha y el respeto hacia el tejido asociativo de Toledo.
Desde nuestras entidades rechazamos este recorte y exigimos al Ayuntamiento que rectifique. La democracia se fortalece escuchando más a la ciudadanía, no silenciándola. Porque una ciudad con menos participación es una ciudad con menos democracia.